No puedo dormir. Me tumbo en la cama y lo únco que hago es darle vueltas a la cabeza: una, dos, tres, quinientas, mil, ...y miro el techo, eso es lo único que hago. Sigue como hace casi cuatro años, la primera noche que llegué a esta casa.
Pienso, repienso y recapacito, como diría mi profesor de la latín del instituto. Y la pierna no puedo dejar de moverla. Enciendo un montón de cigarros que luego no fumo y no para en un ir y venir de mi cocina a por vasos de agua, mirar dentro de la nevera y hacer palomitas en el microondas. Y me duele mucho el estomago de los nervios y me duele el pecho si respiro.
Me paro y pienso que las cosas siempre son así, que no importa que me heya hecho mayor porque hay cosas que nunca cambian en una.
Todo esto me sucede cuando siento algo...que no puedo controlar. Algo que se me escapa, algo que no entiende a mis explicaciones, a lo que es mejor o a lo que de verdad quiero.Me pasa cuando siento en mi algo tan fuerte que me dan esas granas de gritar, de saltar en un charco y reirme sin que aparezca en mi ninguna sonrisa.